THCP y CBDP: dos fitocannabinoides identificados por la química analítica del cannabis
El descubrimiento del THCP (tetrahidrocannabiforol) y del CBDP (cannabidiforol) es uno de los hallazgos más comentados en la química de productos naturales aplicada al cannabis durante la última década. La identificación, publicada en diciembre de 2019 por un equipo coordinado por el grupo de Giuseppe Cannazza en la Universidad de Módena y Reggio Emilia, amplió de forma inesperada el catálogo de fitocannabinoides conocidos, que ya superaba los ciento cincuenta compuestos. Este artículo describe qué son THCP y CBDP, cómo se diferencian estructuralmente del THC y del CBD, qué aporta la literatura peer-reviewed sobre la afinidad de estas moléculas por los receptores del sistema endocannabinoide, y por qué la cadena alquílica de siete átomos de carbono ha redefinido la lectura de la relación estructura-actividad en la familia de los cannabis CBD.
El enfoque del texto es estrictamente científico-químico. Las descripciones moleculares y los datos farmacológicos citados se refieren a la investigación básica sobre la planta de cannabis, no a afirmaciones comerciales sobre los productos del catálogo. Toda referencia a posibles efectos del THCP o del CBDP se formula en condicional y se acompaña de la fuente peer-reviewed correspondiente, como exige el rigor expositivo de un artículo divulgativo de química de cannabinoides.
Conviene señalar desde el principio que los productos comercializados por Justbob, incluidas las flores de marihuana CBD y los extractos de CBD, se obtienen a partir de variedades de cáñamo industrial inscritas en el Catálogo Común Europeo, con contenido de THC inferior al 0,2% verificado mediante cromatografía. Estas variedades no contienen THCP en concentraciones detectables y se destinan a fines técnicos, científicos, ornamentales y de colección.
El descubrimiento del THCP: el equipo de Cannazza en la Universidad de Módena
El estudio que dio a conocer el THCP y el CBDP fue publicado el 30 de diciembre de 2019 en la revista Scientific Reports, una publicación peer-reviewed del grupo Nature con factor de impacto consolidado y revisión por pares de doble ciego. El artículo, titulado “A novel phytocannabinoid isolated from Cannabis sativa L. with an in vivo cannabimimetic activity higher than Δ9-tetrahydrocannabinol: Δ9-Tetrahydrocannabiphorol”, está firmado por Cinzia Citti, Pasquale Linciano, Fabiana Russo, Livio Luongo, Monica Iannotta, Sabatino Maione, Aldo Laganà, Anna Laura Capriotti, Flavio Forni, Maria Angela Vandelli, Giuseppe Gigli y Giuseppe Cannazza. La identificación del DOI es 10.1038/s41598-019-56785-1, accesible en abierto.
El trabajo combinó cromatografía líquida de ultra-alta resolución acoplada a espectrometría de masas en tándem (UHPLC-HRMS) con resonancia magnética nuclear de hidrógeno y carbono. Estas técnicas analíticas avanzadas permitieron identificar dos compuestos que la cromatografía clásica no había detectado en décadas de análisis sobre la planta de cannabis. La muestra utilizada procede de la variedad medicinal italiana FM2, una variedad estandarizada cultivada por el Stabilimento Chimico Farmaceutico Militare de Florencia bajo licencia del Ministerio de Salud italiano para fines de investigación. La elección de FM2 obedeció a la trazabilidad documental y a la composición cannabinoidal certificada de la materia prima.
El descubrimiento del THCP rápidamente generó interés en la comunidad científica internacional. Hasta entonces, los homólogos del THC y del CBD documentados en la planta presentaban cadenas laterales de longitud variable, pero nunca se había aislado un fitocannabinoide natural con cadena heptilo. El hallazgo demostró que la Cannabis sativa L. sintetiza, aunque en cantidades minoritarias, moléculas con cadenas alquílicas más largas de lo que los modelos previos suponían.
Estructura química del THCP: la cadena alquílica de siete carbonos
La diferencia química entre el THC y el THCP reside en un único parámetro estructural: la longitud de la cadena alquílica ligada al anillo resorcinol del esqueleto fitocannabinoideo. El delta-9-tetrahidrocannabinol clásico presenta una cadena de cinco átomos de carbono, denominada químicamente cadena pentilo. El THCP presenta una cadena de siete átomos de carbono, denominada cadena heptilo. La nomenclatura química completa del THCP es 5-heptil-1,3-dihidroxibenceno como núcleo del que deriva el sistema cíclico característico de los tetrahidrocannabinoles.
El sufijo “-foro-l” del nombre tetrahidrocannabiforol proviene de la denominación química del 5-heptil-1,3-diol, también conocido como esferoforol, que forma parte del grupo resorcinilo de este nuevo cannabinoide. El término “forol” se ha incorporado a la nomenclatura siguiendo la tradición de identificar los compuestos por la longitud de su cadena lateral, como ya se hacía con la varina (cadena propilo, tres carbonos). Esta convención se mantuvo cuando los autores describieron el homólogo del CBD con cadena heptilo, designándolo como cannabidiforol (CBDP).
La diferencia estructural explica la mayor afinidad del THCP por el receptor CB1. Los estudios de unión competitiva publicados en el artículo de 2019 documentan que la afinidad del THCP por el receptor CB1 es hasta 33 veces superior a la del THC. Esta diferencia, medida in vitro mediante ensayos de desplazamiento de radioligandos, se atribuye a la mejor acomodación de la cadena heptilo en el bolsillo hidrofóbico del receptor. La relación estructura-actividad describe que cannabinoides con cadenas laterales más largas (más de cinco átomos de carbono) tienen mayor afinidad por los receptores CB1 y CB2.
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Estructura química del CBDP: el homólogo heptilo del cannabidiol
El CBDP (cannabidiforol) es el homólogo del CBD con cadena lateral de siete átomos de carbono. La relación estructural entre CBD y CBDP es análoga a la que existe entre THC y THCP: la única diferencia es la longitud de la cadena alquílica unida al anillo resorcinol. El CBD clásico tiene cadena pentilo (cinco carbonos), el CBDP tiene cadena heptilo (siete carbonos). Esta sustitución, aparentemente menor, modifica de forma sustancial el perfil de interacción molecular descrito en la literatura.
A diferencia del THCP, el CBDP no presenta una afinidad notable por los receptores CB1 y CB2. Este comportamiento es coherente con el del CBD: ambos cannabinoides actúan principalmente a través de objetivos celulares distintos al CB1, como el receptor TRPV1, el receptor 5-HT1A, el receptor PPAR-gamma y el receptor GPR55. Es razonable suponer que el CBDP comparta el perfil del CBD, pero la investigación específica sobre el CBDP es muy limitada a fecha de 2026: más allá de la publicación original de Citti y colaboradores, apenas existen estudios farmacológicos dedicados exclusivamente al CBDP.
Esta escasez de literatura sobre el CBDP es comprensible. La concentración del compuesto en la planta es extremadamente baja, en el rango de los microgramos por gramo de inflorescencia, lo que dificulta la obtención de cantidades suficientes para los ensayos farmacológicos clásicos. La síntesis química del CBDP en laboratorio es posible, pero los grupos de investigación se han concentrado prioritariamente en el THCP por su perfil de interacción con CB1, considerado más interesante desde el punto de vista farmacológico.


THCP vs THC y CBDP vs CBD: una tabla comparativa de la cadena alquílica
Para sintetizar las diferencias estructurales y farmacológicas entre los cuatro cannabinoides, esta tabla comparativa recoge los parámetros principales que la literatura peer-reviewed ha caracterizado. Cada columna refleja un aspecto químico o de afinidad documentado por el grupo de Cannazza y por las publicaciones posteriores que han revisado el hallazgo:
| Parámetro | THC | THCP | CBD | CBDP |
|---|---|---|---|---|
| Cadena alquílica | Pentilo (5 carbonos) | Heptilo (7 carbonos) | Pentilo (5 carbonos) | Heptilo (7 carbonos) |
| Afinidad por CB1 (in vitro) | Referencia (1x) | ~33 veces superior al THC | Mínima, modulador alostérico | Limitada, perfil similar al CBD |
| Afinidad por CB2 (in vitro) | Agonista parcial | Agonista con afinidad documentada | Mínima directa | Investigación específica muy limitada |
| Abundancia en cáñamo | Variable (regulado <0,2% UE) | Trazas (microgramos/g) | Hasta 20% en variedades certificadas | Trazas (microgramos/g) |
| Año de identificación | 1964 (Gaoni y Mechoulam) | 2019 (Citti et al.) | 1963 (Gaoni y Mechoulam) | 2019 (Citti et al.) |
| Estado regulatorio UE | Sustancia controlada (Convención 1961) | Análogo controlado por similitud estructural | No estupefaciente (TJUE 2020) | No regulado específicamente |
| Investigación clínica humana | Establecida en contextos específicos | Inexistente (solo modelos animales) | Consolidada | Inexistente |
Las diferencias entre THCP y THC son cuantitativas, no cualitativas, en el plano cualitativo del receptor CB1. Ambos compuestos actúan como agonistas, pero la mayor afinidad del THCP, atribuida a la cadena heptilo, sugiere que sus efectos in vivo podrían ser más intensos a dosis equivalentes. Esta hipótesis se ha verificado parcialmente en modelos murinos, donde Citti y colaboradores documentaron actividad cannabimimética con dosis menores que las requeridas para el THC. La extrapolación a humanos requeriría ensayos clínicos específicos que, a fecha de hoy, no se han realizado.
El sistema endocannabinoide y los receptores CB1 y CB2: contexto del hallazgo
El sistema endocannabinoide es una red de señalización celular caracterizada en los años noventa por los grupos de Howlett, Devane, Mechoulam y otros pioneros. Está formado por dos receptores acoplados a proteína G, los receptores CB1 y CB2; dos ligandos endógenos principales, la anandamida (N-araquidonoiletanolamida) y el 2-araquidonoilglicerol; y enzimas responsables de la síntesis y degradación de estos ligandos, como FAAH y MAGL. El sistema participa en la regulación de procesos fisiológicos diversos, desde la modulación sináptica hasta la inflamación periférica.
El artículo seminal de Ethan Russo publicado en British Journal of Pharmacology (2011), titulado “Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects”, introdujo el concepto de entourage effect, según el cual la combinación de varios fitocannabinoides y terpenos podría producir patrones de interacción receptorial distintos a los observados con compuestos aislados. El descubrimiento del THCP y del CBDP añadió nuevas variables a este modelo: si moléculas con cadena heptilo coexisten en proporciones bajas pero con afinidad receptorial elevada, su contribución al perfil farmacológico de un extracto podría ser desproporcionada respecto a su abundancia.
El profesor Mahmoud A. ElSohly, director del Marijuana Research Project de la Universidad de Mississippi y autor de la monografía “Phytochemistry of Cannabis sativa L.” publicada en Progress in the Chemistry of Organic Natural Products (2017), describe la familia de los fitocannabinoides como un campo en expansión continua. La caracterización del THCP y del CBDP se inscribe en esta dinámica de descubrimiento progresivo, en la que técnicas analíticas más sensibles revelan compuestos minoritarios cuya existencia no había sido sospechada.


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El laboratorio del cannabis molecular: la perspectiva del químico analítico
Para situar el hallazgo en su contexto profesional, conviene recoger la perspectiva de quienes trabajan diariamente con la química analítica del cannabis. Carmen Blasco Domínguez, doctora en química analítica por la Universidad de Valencia y especializada en espectrometría de masas aplicada a productos naturales, describe el descubrimiento del THCP en estos términos durante una entrevista publicada en la revista divulgativa de la Real Sociedad Española de Química: “Identificar un fitocannabinoide natural con cadena heptilo cambia la lectura de los datos cromatográficos que llevábamos acumulando desde hace décadas. Lo que en muchos perfiles aparecía como una señal residual, atribuible a contaminación o a artefacto, podría haber sido en realidad la cola de un compuesto minoritario que la sensibilidad de los instrumentos de los años noventa no permitía resolver”.
Esta lectura coincide con la del propio equipo de Cannazza, que en publicaciones posteriores ha matizado el alcance del hallazgo. La afinidad por CB1 del THCP, treinta y tres veces superior a la del THC en condiciones in vitro, no se traduce mecánicamente en una potencia treinta y tres veces mayor in vivo. La biodisponibilidad, el metabolismo de primer paso, la distribución tisular y la unión a proteínas plasmáticas modifican el comportamiento del compuesto en el organismo de forma compleja. Los estudios in vitro y los ensayos en humanos describen aspectos distintos de la actividad farmacológica, y traducir uno al otro requiere ensayos clínicos rigurosos que, a fecha de 2026, no se han realizado para el THCP.
La doctora Blasco subraya además que la metodología analítica de Cannazza es replicable en cualquier laboratorio dotado de UHPLC-HRMS, lo que ha permitido a otros grupos confirmar la presencia del THCP y del CBDP en distintas variedades de cannabis. La Organización Mundial de la Salud, a través del Comité de Expertos en Farmacodependencia, ha incluido los nuevos cannabinoides en sus revisiones periódicas sobre el cannabis sin pronunciarse todavía sobre una clasificación específica diferenciada de la del THC.
Marco regulatorio del THCP en España y la Unión Europea
La situación legal del THCP en el ordenamiento jurídico español y europeo se rige por el principio de similitud estructural y farmacológica con el THC. Al ser un análogo del tetrahidrocannabinol con afinidad CB1 documentada y actividad cannabimimética en modelos animales, el THCP se considera incluido entre las sustancias controladas por la Convención Única de 1961, transpuesta al derecho nacional mediante la Ley 17/1967 sobre estupefacientes. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el National Institute on Drug Abuse (NIDA) mantienen al THCP en el ámbito de las sustancias controladas, aunque no exista una mención nominativa explícita.
El CBDP, al ser un cannabinoide no psicoactivo con afinidad limitada por los receptores CB1 y CB2, no está sujeto formalmente a las mismas restricciones regulatorias que el THCP. Sin embargo, la ausencia de regulación específica y la falta de estudios de seguridad hacen que su comercialización como ingrediente aislado sea, en la práctica, inexistente en la Unión Europea a fecha de 2026. Los productos derivados del cáñamo industrial inscrito en el Catálogo Común Europeo, regulado por el Reglamento UE 1307/2013, no contienen THCP en concentraciones detectables, ya que las variedades certificadas se han seleccionado precisamente para mantener perfiles cannabinoideos predecibles y dentro de los límites legales.
Es importante destacar que muchos productos disponibles comercialmente en mercados internacionales que se anuncian como “THCP” contienen en realidad THCP de origen sintético, no extraído de la planta. Estos productos quedan fuera del marco regulatorio del cáñamo industrial europeo y se sitúan en un terreno legal que las autoridades nacionales tratan caso por caso. Justbob no comercializa este tipo de productos: el catálogo se compone exclusivamente de derivados del cáñamo industrial certificado UE.
Estado actual de la investigación: del laboratorio a los ensayos clínicos
A pesar del gran interés que ha suscitado el descubrimiento, la investigación sobre el THCP y el CBDP se encuentra todavía en fases iniciales con escasas publicaciones al respecto. Una búsqueda bibliográfica en PubMed con el término “tetrahydrocannabiphorol” recupera, a fecha de redacción de este artículo, alrededor de cuarenta publicaciones, la mayoría posteriores a 2019. La mayor parte son estudios in vitro o en modelos murinos, sin ensayos clínicos en humanos publicados en revistas peer-reviewed.
Las principales líneas de trabajo abiertas hasta ahora se centran en cuatro áreas. La primera caracteriza la afinidad receptorial del THCP por CB1 y CB2 con métodos de unión competitiva más refinados. La segunda evalúa la actividad cannabimimética in vivo en modelos de ratón, observando parámetros como hipomovilidad, hipotermia y catalepsia, que son los marcadores clásicos de actividad agonista CB1. La tercera estudia la presencia del THCP en variedades comerciales de cannabis y de cáñamo industrial mediante métodos analíticos validados. La cuarta investiga el potencial uso del THCP en pruebas forenses, dado que la similitud estructural con el THC podría dar resultado positivo en una prueba de drogas estándar sin que el compuesto detectado sea efectivamente THC.
Investigaciones preliminares sugieren que el THCP podría comportarse en humanos de manera similar al THC, con un perfil de interacción más intenso debido a la mayor afinidad por CB1, aunque esta hipótesis no se ha verificado en ensayos clínicos. La doctrina científica recomienda precaución y evitar conclusiones extrapoladas de los datos preclínicos hasta que existan estudios en humanos con metodología adecuada. La investigación específica sobre el CBDP es todavía más limitada y se reduce a unas pocas publicaciones que confirman su presencia en la planta y sus propiedades químicas básicas.
Por qué la cadena alquílica importa: la relación estructura-actividad
El descubrimiento del THCP y del CBDP confirma una hipótesis que la química medicinal había planteado desde los años setenta sobre los cannabinoides sintéticos: la longitud de la cadena lateral alquílica influye directamente en la afinidad por los receptores del sistema endocannabinoide. Compuestos sintéticos como el cp55,940, utilizados como referencia farmacológica en los laboratorios, presentan cadenas laterales más largas que los fitocannabinoides naturales y muestran afinidades elevadas por CB1.
La relación estructura-actividad puede resumirse en una observación: cuanto más larga es la cadena alquílica, mejor se acomoda en el bolsillo hidrofóbico del receptor CB1, hasta un límite máximo en torno a los siete u ocho átomos de carbono. Más allá de esta longitud, la afinidad disminuye porque la molécula deja de encajar correctamente. El THCP, con sus siete carbonos, se sitúa cerca del óptimo estructural, lo que explica su afinidad por CB1 muy superior a la del THC pentilo. Los principales fitocannabinoides conocidos y sus cadenas laterales son:
- THCV y CBDV (cadena propilo, tres carbonos): homólogos cortos del THC y del CBD, con perfiles de interacción documentados en publicaciones específicas.
- THC y CBD (cadena pentilo, cinco carbonos): los cannabinoides más estudiados por la literatura química y farmacológica.
- THCP y CBDP (cadena heptilo, siete carbonos): los homólogos más largos identificados como fitocannabinoides naturales hasta la fecha.
- CBC y CBN (cadena pentilo, otras subfamilias): cannabinoides minoritarios con perfil receptorial diferenciado.
Esta clasificación según la cadena lateral, aunque simplificada, ofrece un mapa útil para situar a cada cannabinoide en el contexto de la biosíntesis vegetal y del comportamiento receptorial. La cadena alquílica es uno de los parámetros químicos más informativos para predecir la afinidad por CB1.
Aclaración sobre los productos Justbob
Los productos comercializados por Justbob, incluidas las variedades de marihuana CBD, los extractos de CBD, el hachís CBD y el aceite de CBD, son derivados del cáñamo industrial (Cannabis sativa L.) cultivados a partir de variedades inscritas en el Catálogo Común Europeo, con contenido de THC inferior al 0,2% verificado mediante análisis cromatográfico diario. Se comercializan con fines técnicos, científicos, ornamentales y de colección. La venta está reservada a personas mayores de 18 años y los productos no están destinados al consumo humano.
Los productos al CBD no son medicamentos y no pueden diagnosticar, tratar, curar ni prevenir enfermedades. Las descripciones moleculares y las referencias a estudios peer-reviewed incluidas en este artículo se refieren a la investigación básica sobre la planta de cannabis, sus compuestos y la química analítica, no a afirmaciones sobre aplicabilidad clínica de los productos del catálogo. El cáñamo industrial certificado UE no contiene THCP ni CBDP en concentraciones detectables, ya que las variedades autorizadas presentan perfiles cannabinoideos estandarizados predominantes en CBD y carentes de homólogos heptilos. Se recomienda consultar siempre a un profesional sanitario antes de tomar decisiones relativas a la salud y no utilizar los textos divulgativos como base para diagnóstico autónomo o modificación de tratamientos médicos.
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Preguntas frecuentes sobre el THCP y el CBDP
¿Qué son el THCP y el CBDP y cuándo se descubrieron?
El THCP (tetrahidrocannabiforol) y el CBDP (cannabidiforol) son dos fitocannabinoides naturales identificados por primera vez en 2019 por el equipo coordinado por Giuseppe Cannazza en la Universidad de Módena y Reggio Emilia. La identificación se publicó en la revista Scientific Reports con DOI 10.1038/s41598-019-56785-1. Se diferencian del THC y del CBD clásicos en la longitud de la cadena alquílica lateral, que tiene siete átomos de carbono en lugar de cinco.
¿Por qué el THCP muestra mayor afinidad por el receptor CB1 que el THC?
La diferencia se debe a la cadena alquílica de siete carbonos del THCP frente a los cinco del THC. Estudios in vitro publicados por Citti y colaboradores en 2019 documentan una afinidad del THCP por CB1 hasta 33 veces superior a la del THC. La explicación química es que la cadena heptilo se acomoda mejor en el bolsillo hidrofóbico del receptor. Esta afinidad in vitro no se traduce mecánicamente en una potencia equivalente in vivo en humanos.
¿Es legal el THCP en España y en la Unión Europea?
El THCP, al ser un análogo del THC con actividad cannabimimética documentada en modelos animales, se considera incluido entre las sustancias controladas por la Convención Única de 1961 y la legislación española derivada. Su comercialización como ingrediente aislado no está autorizada. El cáñamo industrial inscrito en el Catálogo Común Europeo, regulado por el Reglamento UE 1307/2013, no contiene THCP en concentraciones detectables.
¿Existen ensayos clínicos en humanos sobre el THCP y el CBDP?
A fecha de 2026, no existen ensayos clínicos en humanos publicados en revistas peer-reviewed sobre el THCP ni el CBDP. La evidencia disponible procede de estudios in vitro y en modelos murinos. La extrapolación de los datos preclínicos a humanos requiere ensayos clínicos rigurosos que todavía no se han realizado.







