¿Es el cannabis una opción viable para uso terapéutico?

Thc para uso terapéutico

USO TERAPEUTICO CANNABIS: EXPLORANDO LAS APLICACIONES DEL PRINCIPAL COMPONENTE DEL CÁÑAMO

El uso terapéutico del cannabis y de la marihuana CBD es un tema de actualidad hasta ahora.

En realidad, no es ningún misterio que se están dando grandes pasos en el reconocimiento del cannabis terapéutico o medicinal como una sustancia provechosa para la causa científica, siendo el más reciente la eliminación por parte de la ONU del cáñamo de la tabla de sustancias nocivas con escasos o nulos efectos terapéuticos.

A pesar de estos pequeños pero significativos avances, el camino hacia el objetivo final de los amantes del cannabis, es decir, su legalización, sigue siendo largo.

Sin embargo, por lo menos en el ámbito médico, acontecimientos como éste podrían permitir una progresiva racionalización de los trámites burocráticos relacionados con la investigación de las características y beneficios del cannabidiol (CBD) y el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), los dos principios activos más conocidos del cannabis.

En este artículo nos centraremos en este último.

¿Qué es el THC y cuáles son sus propiedades?

El delta-9-tetrahidrocannabinol, comúnmente denominado THC, como ya hemos señalado, es uno de los principios activos más importantes que se encuentran en el cáñamo sativa, al igual las propiedades del CBD, que también pertenece a la familia de los fitocannabinoides y es objeto de interés científico por sus propiedades terapéuticas.

En concreto, aquellas que caracterizan al THC son:

  • analgésicas.
  • relajantes.
  • antieméticas.
  • anti-nauseas.
  • estimulante del apetito.

Al actuar en mayor grado sobre los receptores cannabinoides del cerebro, el THC provoca ciertos efectos como alteraciones de la visión y el sonido, fatiga, relajación y aumento del apetito, lo que lo convierte en una sustancia psicotrópica.

Sin embargo, al no ser tóxico y actuar simbióticamente con el cannabidiol, lo que amplía sus efectos positivos y limita sus efectos secundarios, puede utilizarse en el ámbito médico para el tratamiento de diversas patologías, siempre que, naturalmente, ambos principios activos cumplan determinadas normas.

¿Qué es el THC y cuáles son sus propiedades?

Implicaciones y potencial terapéutico de la Cannabis Sativa L: avances, regulaciones y perspectivas médicas

El consumo de cannabis ha sido un tema de debate en numerosos países en los últimos años. La planta de marihuana, conocida científicamente como Cannabis sativa L. doi, contiene diversos componentes, incluidos los cannabinoides que interactúan con los receptores CB1 y CB2. Se ha informado sobre su eficacia en el alivio de diversas enfermedades, como las náuseas y los vómitos en pacientes sometidos a tratamientos agresivos. Sin embargo, a pesar de sus posibles fines medicinales, su uso recreativo plantea preocupaciones sobre los efectos secundarios y la calidad de la sustancia. En algunos países, la legalización del cannabis ha sido una versión controvertida del debate, con Estados Unidos liderando el camino en la regulación y comercialización en farmacias especializadas. A pesar de sus prometedoras aplicaciones, el delta 9 tetrahidrocanabinol, uno de sus principios activos, ha suscitado preocupaciones en relación con sus efectos psicoactivos y su potencial adictivo.

A propósito, España y el Reino Unido, entre otros países, han estado en el centro de esta conversación, abordando tanto los aspectos positivos como las preocupaciones relacionadas con su uso. La investigación ha revelado posibles alteraciones en el sistema nervioso en pacientes que reciben tratamientos de quimioterapia, lo que ha generado un interés renovado en la capacidad del cannabis para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Esta observación ha despertado discusiones sobre la dosificación óptima del tratamiento y la forma en que el cannabis puede integrarse de manera efectiva en los protocolos médicos existentes.

Además, el debate en torno al cannabis no se limita únicamente a su eficacia terapéutica, sino que también involucra consideraciones más amplias sobre su acceso y regulación. Diversos sectores de la sociedad tienen opiniones divergentes sobre la disponibilidad de los compuestos de cannabis y la implementación de tratamientos relacionados. Los profesionales de la salud y los responsables de formular políticas deben equilibrar la necesidad de un acceso controlado y seguro al cannabis con las preocupaciones legales y de seguridad pública. En este contexto, la activación de las células y la investigación sobre el cáñamo están ganando cada vez más atención, lo que sugiere un amplio potencial para futuros avances en el tratamiento de una variedad de afecciones médicas.

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 Enfermedades tratables con las propiedades del THC

Las propiedades terapéuticas del THC han generado un creciente interés en su potencial para el tratamiento de diversas enfermedades. Entre las enfermedades tratables con las propiedades del THC se encuentran la esclerosis múltiple, en la que se ha observado una reducción de los síntomas neurológicos y el alivio del dolor.

Asimismo, pacientes sometidos a tratamientos de quimioterapia han experimentado una disminución de náuseas y vómito, lo que mejora su calidad de vida durante este proceso desafiante.

Además, se ha investigado su eficacia en el alivio del dolor crónico, ofreciendo una alternativa prometedora para aquellos que sufren de esta afección debilitante. A medida que se profundiza la investigación en torno a las propiedades del THC, se abren nuevas perspectivas para el tratamiento y la gestión de una variedad de enfermedades, brindando esperanza a aquellos que luchan contra condiciones médicas difíciles.

Iluminando el potencial de los receptores cannabinoides: perspectivas emergentes y aplicaciones terapéuticas del cannabis en el tratamiento de enfermedades crónicas

La investigación continua ha arrojado luz sobre el potencial de los receptores cannabinoides en el cuerpo humano, revelando su papel crucial en la modulación del dolor y las respuestas inflamatorias. Estos descubrimientos han abierto nuevas vías de investigación para desarrollar terapias más específicas y efectivas basadas en el cannabis y sus componentes.

A medida que la comunidad médica y científica profundiza su comprensión de los mecanismos de acción y los posibles efectos terapéuticos del cannabis CBD, cada vez más farmacias especializadas han comenzado a ofrecer información y productos relacionados con su uso medicinal. Este cambio en la disponibilidad refleja la creciente aceptación y el reconocimiento del cannabis como una opción viable para el tratamiento complementario y, en algunos casos, principal, de enfermedades como el Alzheimer y el cáncer.

Relación entre marihuana y cáncer: propiedades antitumorales

Los estudios sobre la relación entre el cannabis y el cáncer han revelado que los cannabinoides, principalmente empleados para aliviar síntomas como las náuseas y el dolor, podrían tener también propiedades antitumorales. Aunque aún no se comprende completamente el papel del sistema endocannabinoide en el cáncer, investigaciones sugieren que los receptores cannabinoides podrían estar sobre expresados en tejidos tumorales. Esto abre la posibilidad de que los cannabinoides inhiban la proliferación celular y promuevan la muerte de las células cancerosas mediante la inducción de la apoptosis.

A pesar de los hallazgos preliminares positivos, la comunidad científica advierte que se requiere una mayor cantidad de estudios para confirmar estos efectos y considerar seriamente a los cannabinoides como agentes antitumorales viables. Actualmente, se están llevando a cabo estudios tanto in vitro como in vivo para evaluar cómo los cannabinoides pueden afectar procesos como la angiogénesis y la invasión tumoral, con el objetivo de entender mejor su potencial y limitaciones dentro de la terapia anticancerígena.

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Cannabis y el manejo del dolor

El uso terapéutico del cannabis también se extiende al manejo del dolor, donde actúa principalmente a través de la activación de los receptores del sistema endocannabinoide. Estos receptores están distribuidos tanto en las neuronas periféricas como en el sistema nervioso central y juegan un papel crucial en la modulación de la señal nociceptiva. Además, se ha observado que los cannabinoides, como el THC y el CBD, pueden influir en células inmunitarias, regulando así la respuesta inflamatoria y contribuyendo al manejo del dolor.

El THC y el CBD operan mediante mecanismos distintos para abordar el dolor. El THC interactúa con el sistema endocannabinoide suprimiendo la producción de prostaglandinas y afectando la liberación de neurotransmisores como la serotonina, que están implicados en condiciones dolorosas como las migrañas. Por otro lado, el CBD inhibe la activación del receptor TRPV-1, conocido también como el receptor de capsaicina, que juega un papel importante en la señalización del dolor. Estas acciones del CBD contribuyen no solo a la reducción del dolor sino también a la disminución de la inflamación y el estrés oxidativo.

Evidencia y recomendaciones clínicas

En relación al dolor crónico, el cannabis ha emergido como una alternativa prometedora frente a los tratamientos convencionales, como los opiáceos, que suelen llevar asociados efectos secundarios significativos. En particular, el nabiximol, un medicamento derivado del cannabis, ha mostrado ser útil en pacientes con cáncer avanzado, permitiendo reducir las dosis de opioides necesarias. Sin embargo, la efectividad de los cannabinoides en el manejo del dolor neuropático crónico aún no es concluyente, y las recomendaciones de diversas organizaciones médicas varían.

La National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine de Estados Unidos, en su análisis de 2017, concluyó que hay evidencia sustancial de la eficacia del cannabis y los cannabinoides en el tratamiento del dolor crónico en adultos. Más recientemente, la revista médica BMJ en 2021 sugirió el uso de cannabis medicinal y cannabinoides en casos donde la terapia estándar no es suficiente para aliviar el dolor, promoviendo un enfoque gradual y personalizado para ajustar las dosis según la respuesta clínica y la tolerabilidad del paciente. Estas directrices destacan la necesidad de más investigaciones bien diseñadas para clarificar la eficacia del cannabis en estos contextos terapéuticos y garantizar un manejo adecuado y seguro del dolor.

Estudios de los efectos terapéuticos del THC

Explorando el potencial terapéutico del THC en el tratamiento de enfermedades

Las situaciones más habituales en las que se pueden explotar los efectos terapéuticos del THC son:

Asma

Según un estudio publicado en una prestigiosa revista científica, los efectos del tetrahidrocannabinol en pacientes con esta enfermedad son similares a los de los fármacos broncodilatadores más utilizados, como la isoprenalina y el salbutamol. Se recomienda tomarlo por vía oral y no por inhalación debido al potencial efecto irritante sobre las mucosas de las vías respiratorias.

Vómitos y nauseas

Estos dos habituales malestares pueden producirse como resultado de una enfermedad o como consecuencia de ciertas terapias dirigidas a su tratamiento, y dado que muchos receptores cannabinoides están presentes en todo el tracto gastrointestinal, el cannabis es activo en el control de estas situaciones y en el tratamiento de diversas enfermedades digestivas.

Dolor

Otra rama de la medicina en la que se utiliza el THC es la terapia del dolor (para aliviar los dolores y los estados inflamatorios se puede utilizar el aceite de CBD que, pero no contiene el THC), necesaria en diversos casos que van desde pacientes oncológicos hasta aquellos en tratamiento de esclerosis, SIDA o que padecen dolores crónicos. Su administración para efectos analgésicos puede introducirse como sustituto de otras terapias (como las basadas en opioides) o como complemento de estas.

Cáncer

En el tratamiento de esta terrible enfermedad, el uso de la marihuana está adquiriendo cada vez más importancia entre los oncólogos. Además de aliviar los efectos más comunes de la quimioterapia, como el dolor, la falta de apetito y la debilidad, algunos estudios en animales están ofreciendo resultados sobre el potencial del THC y otros cannabinoides en el tratamiento del cáncer en sí, ya que pueden neutralizar ciertos tipos de células cancerígenas, como las de los pulmones, por ejemplo. A este respecto, la investigación está en curso.

Esclerosis

El uso del cannabis también ha dado resultados buenos para el tratamiento de esta enfermedad y de la espasticidad muscular que causa, hasta el punto de que muchos países han aprobado desde hace algunos años un medicamento oral a base de cáñamo. Un estudio también ha definido cómo ciertos tipos de cáñamo actúan con efectos satisfactorios sobre otro síntoma de la esclerosis: la incontinencia.

Alzheimer

En el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, el THC no solo está dando buenos resultados en la reducción de los marcadores y la inflamación, sino también en el alivio de otros síntomas de la enfermedad, como los trastornos del sueño. Además, según algunos estudios, la marihuana sin THC puede aliviar los síntomas de la demencia y actuar como agente neuroprotector contra la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

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Técnicas cannabinoides: un enfoque integral en el tratamiento de náuseas y estimulación del apetito

Es comúnmente conocido que los cannabinoides pueden quitar el hambre y tienen la capacidad de estimular el apetito.

Incluso en situaciones de saciedad, este efecto orexigénico se produce a través de la activación del receptor CB1 en las neuronas glutamatérgicas ubicadas en el prosencéfalo y el hipotálamo, así como en el sistema mesolímbico, donde la dopamina actúa como neurotransmisor principal. Además de su función en el aumento del apetito, los cannabinoides también actúan como agentes antieméticos al interactuar con los receptores CB1 y 5-HT3 presentes en el sistema nervioso central (SNC) y en el complejo vagal dorsal (CVD), que es el sitio de activación de la emesis.

Estos compuestos ofrecen soluciones eficaces para combatir las náuseas inducidas por la quimioterapia, especialmente cuando los tratamientos convencionales no logran mejorar la condición de los pacientes. No solo eso, sino que también son los únicos antieméticos que, además de aliviar las náuseas, estimulan el apetito. Un ejemplo de esto es el dronabinol, que ha sido objeto de evaluaciones en estudios clínicos a corto y largo plazo para tratar el síndrome de desnutrición y emaciación en pacientes infectados por el VIH. Se ha observado que este compuesto está asociado con un aumento del 1% en el apetito y la grasa corporal, gracias a la activación de los receptores CB1 en el hipotálamo.

Conclusiones: perspectivas sobre el uso medicinal del Cannabis en España

En la actualidad, en España, el uso del cannabis con fines medicinales está estrictamente regulado por la ley, que sólo permite su uso durante periodos cortos bajo prescripción médica y si otras terapias convencionales resultan ineficaces.

Sin embargo, dado que la propensión a su uso va en aumento entre los médicos, es más que legítimo esperar una creciente consideración de este magnífico recurso.

No obstante, recuerda que el uso recreativo de los cogollos de CBD está prohibido por ley en la mayoría de los países, incluyendo España.

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