Legalización del cannabis.

Todo sobre la legalización del cannabis

Todo lo que necesitas saber para hacer una elección responsable.

El cannabis es una planta ancestral que ha sido utilizada durante mucho tiempo por diversas culturas de todo el mundo con fines medicinales y recreativos, e incluso en rituales religiosos y espirituales.

En todo el mundo, el cultivo de esta planta ha sido una importante fuente de ingresos, ya que se ha utilizado con éxito en la producción de fibras textiles naturales, en la producción de harina y semillas para la industria alimentaria y en la producción de papel y cartón.

Además de la versatilidad de sus aplicaciones, el cultivo del cáñamo también ofrecía ventajas desde el punto de vista puramente agrícola, ya que, gracias a su gran resistencia a las malas hierbas, contribuía a la recuperación de la tierra y aumentaba su fertilidad.

Sin embargo, a principios del siglo XX, fue víctima de una fuerte demonización, debido a los efectos que era capaz de provocar en el organismo cuando se fumaba.

Esta incipiente prohibición, unida a la aparición de fibras textiles sintéticas más baratas de producir, marcó su progresivo declive, que culminó con su clasificación como sustancia estupefaciente y, por tanto, ilegal.

Recientemente, se ha producido un impulso mundial hacia la despenalización de la marihuana, principalmente debido a las propiedades beneficiosas que parece tener.

Intentemos entender juntos cuáles son los pros y los contras de su vuelta a la legalidad.

Planta de cannabis legal

La situación europea.

Si miramos a otros países europeos como referencia, hay que admitir que no hay una actitud común y heterogénea hacia la legalización del cannabis.

Hay diferentes corrientes de pensamiento sobre esta cuestión.

En algunos países, como Hungría, donde no se distingue entre drogas blandas y duras, el cannabis se trata como cualquier otra droga, y los delitos relacionados con ella se tratan legalmente de la misma manera que los relacionados con la cocaína o la heroína, por ejemplo.

Los Países Bajos, en cambio, tienen una política de tolerancia con respecto a la marihuana, considerada una droga blanda, y han optado por una normativa que limita la producción a los distribuidores autorizados y permite el consumo sólo en zonas designadas.

En este contexto, Italia se encuentra en una posición intermedia, o casi.

Según la legislación italiana, el consumo de cannabis en sí no constituye un delito, pero paradójicamente es perseguible si se vende, se compra o se cultiva.

Esta contradicción exige una reforma de la ley de drogas para que sea más clara de entender y aplicar en la práctica.

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Lo que dice el proyecto de ley de Italia.

En este sentido, recientemente se inició una petición en Italia, que recogió más de medio millón de firmas en pocos días.

El tema de esta petición del pueblo italiano al gobierno es precisamente la legalización del cannabis.

Con más de 630.000 firmas, la propuesta pretendía modificar el Texto Refundido de la Ley de Regulación de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, en el Decreto Presidencial 309/1990, desde el punto de vista penal pero también en cuanto a las sanciones administrativas.

En cuanto a la tenencia para uso personal, se propone despenalizar el cultivo casero hasta un máximo de cuatro plantas femeninas y eliminar la pena de prisión, sustituyéndola por el sometimiento a trabajos comunitarios, hasta un máximo de dos veces, tras lo cual se procedería al arresto.

En el plano administrativo, se propone eliminar la suspensión del permiso de conducir y la prohibición de obtenerlo, salvo por conducir bajo los efectos de las drogas.

Propuesta para eliminar la suspensión del permiso de conducir

¿Qué efecto tiene la legalización en la sociedad?

Como se puede imaginar, la legalización no tendría repercusiones negativas en la sociedad.

En primer lugar, quitaría una gran parte de los ingresos a la delincuencia organizada y, sin duda, permitiría una mayor supervisión por parte de las autoridades.

Además, los datos de los países que nos han precedido muestran que el consumo entre los menores ha disminuido como consecuencia de la legalización, al igual que el consumo de drogas duras.

La teoría de que la marihuana es un trampolín para el consumo de drogas duras también queda rechazada.

Otra consecuencia directa de la despenalización y de la reducción de las detenciones sería el vaciado de las cárceles, que, como es sabido, están actualmente superpobladas.

Una política más permisiva y, al mismo tiempo, mejor regulada debilitaría el mercado negro de las drogas en no poca medida, en beneficio de los ciudadanos, pero también del Estado.

El dinero, que hoy alimenta al crimen organizado, iría en cambio a las arcas del Estado.

Parece evidente, a estas alturas, que la política prohibicionista no es el mejor camino, sobre todo porque no ha tenido los efectos deseados, ya que la marihuana se sigue consumiendo, aunque sea de forma ilegal.

¿Y los efectos sobre la salud?

Ya sólo queda otro aspecto fundamental a tratar, para dar una perspectiva completa, y es el de los efectos que la marihuana puede tener sobre la salud de quienes la consumen.

Estudios recientes demuestran que el consumo de marihuana no parece tener efectos negativos en el organismo.

No se han producido muertes atribuibles al consumo de cannabis, ni se han documentado casos de sobredosis.

Por otro lado, uno de sus dos principales ingredientes activos, el CBD, parece tener numerosas propiedades beneficiosas y relajantes en el tratamiento de diversos trastornos.

Se dice que la principal contraindicación del consumo de marihuana es la forma en que se toma, que implica el acto de fumar y tiene las consecuencias ya conocidas del consumo de tabaco, aunque en menor medida.

También hay que tener en cuenta que hay muchas otras formas de consumir cannabis que superan los problemas asociados a la combustión y a la inhalación de humo.

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En conclusión.

Tras un somero examen de las principales consecuencias que traería consigo la legalización del cannabis, parece difícil de creer que todavía haya quien se oponga firmemente a esta medida.

De hecho, reiteramos que la marihuana se produce, se vende y se consume a pesar de su carácter ilegal.

En consecuencia, la oposición a su legalización no es, para quienes lo esperan, un medio válido para limitar o incluso eliminar su difusión.

En cambio, sería bueno aceptar la realidad y encontrar la manera de gestionarla y regularla lo mejor posible.