Hachís casero: por qué no es una buena idea

He aquí por qué no es buena idea hacer hachís en casa

¿Tiene sentido producir hachís en casa? Averiguar si tiene sentido y cómo hacerlo.

Además de los cogollos de cannabis (o cannabis light) y el aceite de CBD, uno de los subproductos de la marihuana más populares es sin duda el hachís.

El hachís es básicamente la resina de la planta, una sustancia muy rica en cannabinoides, aromatizantes y fragancias, que se ha utilizado en todo el mundo desde la antigüedad.

Leyendo algunas noticias aquí y allá sobre este producto, probablemente te surja una pregunta: ¿es posible producir hachís directamente en casa?

Y si es así, ¿es una opción ventajosa?

Aquí tienes toda la información que necesitas saber sobre el hachís casero, los métodos de elaboración y los riesgos que conlleva.

Cogollos de cannabis de los que se extrae la resina

¿Cómo se fabrica el hachís? Los principales métodos caseros

Si queremos resumir la producción de hachís en pocas palabras, podemos decir que se elabora separando los tricomas de la parte superior del cannabis o del cannabis CBD (según el producto que se quiera elaborar).

El polvo de tricomas que se obtiene, llamado kief, se prensa y, casi siempre, se calienta para luego transformarlo en pellets o bolas de resina.

La elaboración de este producto es sencilla y, en principio, también puede hacerse en casa.

Hay tres métodos principales (pero no los únicos) que puedes utilizar para hacer tu propio hachís, aunque cada uno de ellos está sujeto a ciertas variables.

Conozcamos más sobre ellos a continuación.

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Fricción a mano

Uno de los principales métodos utilizados para hacer hachís casero, en aras de la simplicidad, es frotar los cogollos frescos entre las manos en el primer paso.

Después de lavarse bien las manos, se toma un cogollo de cannabis (al que se le han quitado las hojas) y se hace rodar suavemente entre las palmas de las manos. El secreto para espigar más resina, y evitar que queden atrapados en ella residuos vegetales, es girar el cogollo sin ejercer demasiada presión.

Esto creará una película de resina negra que, una vez despegada, se puede moldear en forma de bolas. El hachís resultante se llama “charas”.

Tamizado

Otro método casero para hacer hachís, que también es el más utilizado en el mundo, consiste en tamizar los cogollos de marihuana secos y congelados.

En este caso, el tiempo requerido para hacer kief y luego hachís es mucho más largo y necesitarás algún equipo para hacerlo, pero el rendimiento es mayor.

En primer lugar, se pone una hoja de papel de horno en una superficie de trabajo y se coloca el tamiz encima (un marco de impresión de malla fina es perfecto), sobre el que se esparcen las cimas y otros residuos vegetales (hojas, ramitas, etc.).

Al mover las pequeñas partes de la planta sobre la malla, los tricomas comenzarán a desprenderse y caer.

La cantidad de kief que debe obtenerse con este método es, por término medio, una décima parte de los componentes vegetales tamizados. Una vez conseguido esto, el polvo de polen debe presionarse firmemente para crear un bulto.

Agua, hielo y una batidora

Además de lo anterior, también hay otro sistema que se puede utilizar para hacer hachís directamente en la cocina de casa, y se trata de utilizar una batidora.

En primer lugar, se introducen los componentes de la planta en la batidora, se añade agua y cubitos de hielo y se enciende el motor.

A continuación, se vierte la mezcla en un tarro de cristal utilizando un colador.

Si se deja reposar la mezcla, se formará un sedimento en el fondo del tarro.

En este momento, hay que verter el exceso de agua, teniendo cuidado de no mover la resina del fondo, y luego hay que llenar el frasco con nueva agua helada y realizar la misma operación al menos una vez más.

Tamizar los cogollos de marihuana

Hachís casero: los riesgos superan los beneficios

Como hemos visto, existen métodos para fabricar hachís en casa (aunque antes sólo hemos descrito brevemente tres de las principales técnicas), pero por una serie de razones la autoproducción no es en absoluto una buena idea.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que en Europa está prohibido cultivar cáñamo o marihuana CBD, poseer grandes cantidades y fabricar productos con la planta.

Por lo tanto, ponerse a fabricar hachís en casa es cometer un delito que también está castigado por el derecho penal.

Básicamente, si quieres hacer hachís en casa, o bien tienes que cultivar las plantas primero (poniéndote en riesgo durante mucho tiempo), o tienes que comprarlas, arriesgándote de nuevo a que te pillen en el acto.

Y luego está el periodo de producción: incluso una mirada indiscreta de los vecinos que están en contra de la práctica puede ser suficiente para poner en peligro a los nuevos productores de hachís.

Aparte de la cuestión de la legalidad, que ya debería ser suficiente para desanimar a los entusiastas emprendedores del hachís, también hay otros aspectos a tener en cuenta.

Aunque la producción de hachís no es muy complicada, se necesita un poco de práctica y, por tanto, mucho tiempo para obtener productos de calidad.

Además, hay que tener en cuenta que es más difícil hacer diferentes tipos de hachís en casa; sin embargo, comprar hachís en tiendas especializadas tiene la ventaja de que tienes más variedad y puedes estar seguro de que sólo tienes productos legales en casa (como los cogollos CBD).

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Para concluir

La idea de hacer hachís casero en Europa no es nada buena: los riesgos y desventajas superan con creces los beneficios.

Sin embargo, si eres un aficionado al cannabis y al hachís, puedes comprar fácilmente versiones legales de los productos.

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Por último, la resina obtenida debe filtrarse a través de un filtro de café para eliminar todo el exceso de agua y dejarse secar bien antes de utilizarla.