CBD y serotonina: qué dice la investigación sobre su relación y sus efectos potenciales

CBD y serotonina: qué dice la investigación sobre su relación y sus efectos potenciales | Justbob

Los datos experimentales sugieren que el cannabidiol puede modular el sistema serotoninérgico de forma dependiente de la dosis, actuando en múltiples frentes a través de receptores específicos como 5-HT1A y TRPV1

La relación entre el CBD y la serotonina es uno de esos temas que siguen atrayendo la atención de investigadores, médicos y aficionados informados. No se trata de un descubrimiento repentino o de una moda pasajera, sino de una línea de investigación que en los últimos años se ha vuelto cada vez más articulada, técnica y, en cierto modo, fascinante. La razón es simple: la serotonina es uno de los sistemas clave a través de los cuales el cerebro regula el estado de ánimo, la ansiedad, la percepción del dolor y la respuesta al estrés.

El CBD, por su parte, es una molécula compleja, sin efectos eufóricos, capaz de interactuar con muchos objetivos biológicos diferentes. Combinar estos dos elementos significa adentrarse en un territorio científico rico en hipótesis, datos experimentales sólidos, pero también en muchas precauciones.

Sin embargo, antes de adentrarse en la investigación, es fundamental ser claro desde el principio. Este artículo está escrito exclusivamente para satisfacer la curiosidad de quienes aman profundizar en la literatura científica y comprender cómo funcionan ciertos mecanismos biológicos. No pretende fomentar el uso de sustancias ni sugerir prácticas que puedan ser ilegales o inapropiadas. Cada país tiene sus propias leyes sobre la marihuana CBD y los derivados del cannabis, y siempre es responsabilidad del lector conocerlas y respetarlas. Aquí se habla de estudios, modelos experimentales e hipótesis científicas, con un enfoque divulgativo pero riguroso. El objetivo es comprender, no promover. Si el tema despierta su curiosidad, bien: la curiosidad es el motor del conocimiento. Si, por el contrario, busca indicaciones prácticas o consejos de uso, este no es el lugar adecuado.

Con este espíritu, podemos entrar en el fondo de la cuestión. Buena lectura.

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Serotonina: un sistema central, a menudo demasiado simplificado

Cuando se habla de serotonina, el riesgo de simplificar en exceso es siempre alto. En el imaginario común se la define a menudo como «la molécula del buen humor», una expresión eficaz desde el punto de vista divulgativo, pero limitante si se tiene en cuenta la complejidad real del sistema. La serotonina, o 5-hidroxitriptamina (5-HT), es, de hecho, un neurotransmisor que interviene en una amplia y articulada red de funciones biológicas que van mucho más allá de la regulación del estado de ánimo. Participa en la modulación de la ansiedad, el control del ciclo sueño-vigilia, la regulación del apetito, la percepción del dolor y diversos procesos cognitivos, como la atención y la flexibilidad conductual.

Desde el punto de vista neurobiológico, las neuronas serotoninérgicas se originan en gran parte en los núcleos del rafe, con un papel central del rafe dorsal, y envían proyecciones a numerosas áreas del cerebro, desde la corteza prefrontal hasta el sistema límbico.

El rafe es un grupo de núcleos del tronco encefálico que produce serotonina y la distribuye a muchas áreas del cerebro, contribuyendo a la regulación del estado de ánimo, la ansiedad, el estrés y el dolor.

Esta organización convierte al sistema serotoninérgico en un regulador difuso, capaz de influir en circuitos funcionalmente muy diferentes entre sí. La presencia de una amplia familia de receptores serotoninérgicos, cada uno con propiedades y funciones específicas, contribuye a que el panorama sea aún más complejo. Entre ellos, el receptor 5-HT1A ocupa un lugar destacado en la investigación, ya que interviene en los mecanismos de la ansiedad, la depresión y la adaptación al estrés, y es uno de los principales puntos de contacto entre la serotonina y el CBD estudiados en la literatura científica.

Por lo tanto, comprender cómo una molécula como el CBD puede interferir o modular este sistema requiere un análisis cuidadoso que tenga en cuenta las dosis, los tiempos de administración y el contexto biológico.

El CBD como molécula multiobjetivo

El cannabidiol se define a menudo como una sustancia «no psicotrópica», una descripción correcta pero que corre el riesgo de simplificar en exceso su perfil farmacológico. Desde el punto de vista científico, el CBD es una molécula multiobjetivo, capaz de interactuar directa o indirectamente con numerosos receptores y sistemas de señalización presentes en el sistema nervioso central y periférico.

A diferencia del THC, no muestra una fuerte afinidad por los receptores cannabinoides clásicos CB1 y CB2, pero puede modular el sistema endocannabinoide de forma indirecta, por ejemplo, influyendo en los niveles de endocannabinoides endógenos, y al mismo tiempo dialogar con receptores pertenecientes a familias completamente diferentes, como los serotoninérgicos, vaniloides o nucleares.

Esta pluralidad de objetivos hace que el CBD sea especialmente interesante para la investigación neurocientífica, ya que sugiere una acción amplia y transversal en diferentes circuitos biológicos. Al mismo tiempo, es precisamente esta característica la que complica la interpretación de los resultados experimentales. Los efectos observados pueden variar significativamente en función de múltiples factores: la dosis utilizada, la duración del tratamiento, el estado fisiológico o patológico del sujeto, el área cerebral implicada y el modelo experimental adoptado.

Las investigaciones más recientes sobre la relación entre el cannabis CBD y la serotonina surgen precisamente de la necesidad de poner orden en este complejo escenario, distinguiendo los mecanismos más sólidos de las hipótesis que aún se encuentran en fase exploratoria.

Imagen evocadora del CBD y el sistema endocannabinoide | Justbob

CBD, serotonina y dolor neuropático: un estudio clave

Uno de los estudios más citados cuando se habla del CBD y el sistema serotoninérgico es el titulado Cannabidiol modulates serotonergic transmission and reverses both allodynia and anxiety-like behavior in a model of neuropathic pain. Se trata de una investigación preclínica realizada en ratas, que aborda un problema clínicamente muy relevante: la coexistencia del dolor neuropático y la ansiedad.

El punto de partida es claro. En la práctica clínica, el dolor crónico no es solo una cuestión sensorial, sino que afecta profundamente a la esfera emocional. La ansiedad y los cambios de humor son frecuentes en pacientes con dolor neuropático, y la serotonina representa uno de los sistemas de conexión entre estas dimensiones.

En la primera fase del estudio, los investigadores analizan el efecto agudo del CBD sobre la actividad eléctrica de las neuronas serotoninérgicas del rafe dorsal. Utilizando registros electrofisiológicos in vivo, observan que dosis intravenosas crecientes de CBD reducen progresivamente la frecuencia de descarga de estas neuronas, hasta llegar, en las dosis más altas, a una supresión casi completa de la actividad.

Este efecto no es casual. De hecho, se bloquea con antagonistas del receptor 5-HT1A y con capsazepina, un antagonista del receptor TRPV1, mientras que no se ve afectado por el bloqueo de los receptores CB1. El mensaje es claro: en el efecto agudo del CBD sobre la serotonina, los protagonistas son 5-HT1A y TRPV1, no el clásico sistema cannabinoide.

Sin embargo, lo más interesante llega con el tratamiento repetido. Al administrar CBD en dosis bajas durante siete días, el efecto se invierte: la actividad de las neuronas serotoninérgicas aumenta. Los autores interpretan este resultado como una desensibilización de los autorreceptores 5-HT1A, que normalmente actúan como freno sobre la liberación de serotonina. Cuando estos receptores se vuelven menos sensibles, el sistema serotoninérgico vuelve a «empujar».

En el modelo de dolor neuropático utilizado, la lesión nerviosa preservada, las ratas muestran una reducción de la actividad serotoninérgica, una mayor sensibilidad al dolor y comportamientos asimilables a la ansiedad. El tratamiento con CBD durante siete días reduce la alodinia, atenúa los comportamientos ansiosos y devuelve a la normalidad la actividad de las neuronas serotoninérgicas.

Un detalle relevante es la distinción de los mecanismos. El efecto analgésico del CBD depende en gran medida del TRPV1, mientras que el efecto ansiolítico está relacionado con el 5-HT1A. Esto sugiere que, al menos en este modelo, el CBD actúa en varios frentes, separando componentes que en la clínica suelen estar entrelazados.

Efectos antidepresivos y receptores implicados: una visión general

Una perspectiva más amplia nos la ofrece la revisión A novel insight into the antidepressant effect of cannabidiol: possible involvement of the 5-HT1A, CB1, GPR55, and PPARγ receptors. Aquí la atención se centra en la depresión y en los mecanismos biológicos que podrían explicar un posible efecto antidepresivo del CBD.

Los autores parten de una constatación importante: la depresión es una afección multifactorial. No existe un único objetivo terapéutico, sino una red de procesos que incluye estrés crónico, neuroinflamación, alteraciones monoaminérgicas, disfunciones del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y neurogénesis hipocampal reducida.

En este contexto, el CBD emerge como una molécula capaz de intervenir en múltiples niveles. El receptor 5-HT1A vuelve a ser fundamental. Numerosos estudios preclínicos muestran que los efectos antidepresivos del CBD en modelos animales son bloqueados por antagonistas de este receptor, lo que indica un papel clave de la serotonina.

El sistema endocannabinoide entra en juego de una manera menos lineal. En algunos modelos, el bloqueo de los receptores CB1 reduce los efectos del CBD, mientras que en otros no. Esto sugiere que la contribución de los CB1 depende del contexto experimental y del área cerebral implicada, más que de un mecanismo universal.

La revisión también presta atención al GPR55, un receptor menos conocido pero implicado en la regulación del equilibrio excitatorio-inhibitorio y de la inflamación. El CBD, al actuar como antagonista del GPR55, parece reducir los comportamientos depresivos en modelos asociados a la inflamación. Por último, el PPARγ se señala como otro objetivo relevante, sobre todo por sus efectos sobre la neuroinflamación y la neurogénesis.

El panorama que se perfila es complejo y prudente. Las pruebas son prometedoras, pero aún están lejos de una traducción clínica definitiva.

Una mujer triste mira por la ventana. | Justbob

CBD y receptor 5-HT1A: qué ocurre realmente

Una revisión específica aparece en el artículo de 2025 CBD and the 5-HT1A receptor: A medicinal and pharmacological review. Aquí, el objetivo es aclarar la naturaleza de la interacción entre el CBD y el receptor 5-HT1A, evitando simplificaciones.

El 5-HT1A es un receptor acoplado a proteínas Gi, fundamental en la regulación de la serotonina. La literatura describe el CBD como agonista directo, modulador alostérico o potenciador de agonistas clásicos, según los estudios. La revisión no elige una única interpretación, sino que propone una lectura más flexible: la interacción depende de la dosis, el tejido y el estado del sistema serotoninérgico.

Una contribución relevante es el debate sobre la desensibilización del 5-HT1A inducida por el CBD. La exposición repetida puede reducir la respuesta del receptor a través de mecanismos de internalización y cascada de señales intracelulares. Este aspecto ayuda a explicar por qué algunos efectos cambian con el tiempo o por qué no siempre se obtienen resultados similares con los mismos protocolos.

Una vez más, el mensaje final es prudente. El potencial clínico existe, pero la variabilidad de los datos exige cautela y más estudios.

¿Qué sabemos hoy sobre la relación entre el CBD y la serotonina según la investigación científica?

Al reunir los resultados de los estudios analizados, surge un panorama complejo pero coherente, que merece ser leído con atención y sin simplificaciones excesivas. La literatura científica sugiere que el CBD es capaz de interactuar con el sistema serotoninérgico, con un papel particularmente relevante del receptor 5-HT1A, implicado en la regulación de la ansiedad, el estado de ánimo y la respuesta al estrés.

En varios modelos experimentales, esta interacción se asocia con modificaciones medibles de la transmisión serotoninérgica y, en paralelo, con cambios en los comportamientos relacionados con el dolor neuropático y los estados de ansiedad o depresión.

Al mismo tiempo, los datos muestran que estos efectos no dependen de un único mecanismo. La dosis, la duración del tratamiento y las condiciones iniciales del sistema nervioso marcan la diferencia, al igual que la intervención de otros objetivos biológicos, entre ellos TRPV1, GPR55 y PPARγ. Precisamente esta naturaleza «multiobjetivo» hace que el CBD sea interesante desde el punto de vista científico, pero impide reducir el discurso a fórmulas simples. No surge una respuesta única, válida para todos o replicable en todos los contextos. La investigación actual trata de comprender cómo funciona esta red de señales, no de ofrecer atajos o soluciones prefabricadas.

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¿Qué nos dice realmente la investigación sobre la relación entre el CBD y la serotonina?

Llegados a este punto, el panorama está más claro. La investigación científica sugiere que el CBD puede interactuar con el sistema serotoninérgico de forma articulada, sobre todo a través del receptor 5-HT1A, pero siempre en función de la dosis, la duración del tratamiento y el contexto biológico.

Los estudios analizados muestran que el CBD es capaz de modular la actividad de las neuronas serotoninérgicas, influyendo en los mecanismos relacionados con la ansiedad, el estado de ánimo y la percepción del dolor, al menos en los modelos experimentales.

No se trata de soluciones simples o efectos universales: más bien surgen dinámicas complejas, que incluyen fenómenos de desensibilización, la intervención de diferentes receptores y una fuerte dependencia de las condiciones iniciales del sistema nervioso. Es un campo de estudio fascinante, pero aún en evolución, que debe leerse con atención y sin forzamientos.

Los artículos de Justbob nacen precisamente con este objetivo: ofrecer una divulgación científica clara, rigurosa y accesible, sin fomentar prácticas ilegales y recordando siempre la importancia de respetar las leyes de cada país que regulan el sector del cáñamo CBD. Si este artículo ha despertado tu curiosidad, te esperamos en el próximo, ¡hasta pronto!

CBD y serotonina: takeaways

  • Los estudios analizados muestran que el cannabidiol puede influir en la actividad de las neuronas serotoninérgicas, especialmente a través del receptor 5-HT1A, con efectos que cambian entre la administración aguda y el tratamiento repetido. Este aspecto es clave para entender por qué los resultados varían según el protocolo experimental y el contexto biológico.
  • Además del recettore 5-HT1A, la investigación señala la participación de otros sistemas como TRPV1, GPR55 y PPARγ. Esta pluralidad de objetivos explica por qué el CBD puede influir en ansiedad, estado de ánimo y dolor neuropático en modelos experimentales, pero también por qué no es posible reducir sus efectos a una explicación simple o universale.
  • Aunque los datos sugieren un potencial interés científico del CBD en relación con la serotonina, los estudios subrayan la necesidad de prudencia. Los resultados dependen de dosis, duración del tratamiento y modelo utilizado, y no permiten aún una traducción directa a indicaciones clínicas, reforzando la importancia de leer estos hallazgos como parte di un proceso de investigación en evolución.

CBD y serotonina: FAQ

¿Cuál es la relación entre el CBD y la serotonina según la investigación científica?

La investigación científica sugiere que el CBD puede interactuar con el sistema serotoninérgico, en particular a través del receptor 5-HT1A. En modelos experimentales, esta interacción se asocia a cambios en la actividad de las neuronas serotoninérgicas y a efectos sobre ansiedad, estado de ánimo y percepción del dolor. Estos efectos dependen de la dosis, la duración del tratamiento y el contexto biológico.

¿Por qué el CBD se considera una molécula multiobjetivo?

El CBD se define como una molécula multiobjetivo porque puede interactuar directa o indirectamente con distintos sistemas biológicos. No muestra una fuerte afinidad por los receptores cannabinoides CB1 y CB2, pero puede modular el sistema endocannabinoide de forma indirecta y actuar sobre otros receptores, como los serotoninérgicos, los vaniloides TRPV1 y los receptores nucleares como PPARγ.

¿Qué indican los estudios sobre CBD, serotonina y dolor neuropático?

Los estudios preclínicos indican que el CBD puede modular la transmisión serotoninérgica en modelos de dolor neuropático. En estos modelos, el CBD reduce la alodinia y los comportamientos asociados a la ansiedad, actuando a través de mecanismos distintos: el efecto analgésico depende principalmente del receptor TRPV1, mientras que el efecto ansiolítico está relacionado con el receptor 5-HT1A.