Principios activos de la marihuana: qué describe la fitoquímica de la Cannabis sativa
Los principios activos marihuana son un conjunto extenso de moléculas que la Cannabis sativa L. sintetiza en sus tricomas glandulares y que la fitoquímica de los últimos sesenta años ha caracterizado con creciente detalle. Los principios activos cannabis incluyen tres grandes familias: cannabinoides, terpenos y flavonoides, que comparten origen biosintético en la planta y se acumulan principalmente en las inflorescencias femeninas. Este artículo describe qué es el cannabis CBD visto desde el ángulo de su composición química, qué moléculas se han identificado en la planta de cannabis y qué dice la literatura peer-reviewed sobre su clasificación, biosíntesis y mecanismos de interacción molecular.
La química analítica contemporánea reconoce más de quinientas moléculas distintas en la Cannabis sativa L., de las cuales en torno a ciento cincuenta son fitocannabinoides y aproximadamente doscientas son terpenos volátiles. La revisión publicada en Frontiers in Plant Science por Andre, Hausman y Guerriero, titulada “Cannabis sativa: The Plant of the Thousand and One Molecules”, sintetiza la diversidad fitoquímica de esta especie e ilustra por qué los principios activos de la marihuana han sido objeto de un interés científico sostenido desde los trabajos pioneros de Mechoulam y Gaoni en los años sesenta.
Conviene establecer una aclaración previa: los artículos del catálogo de Justbob, incluidas las flores de marihuana CBD y los extractos de CBD, son derivados del cáñamo industrial (Cannabis sativa L.) con contenido de THC inferior al 0,2%, destinados a uso técnico, científico, ornamental y de colección. Las descripciones moleculares y las referencias a estudios citados en el texto se refieren a la química general de la planta de cannabis y a la investigación básica sobre sus compuestos químicos, no a afirmaciones comerciales sobre los productos del catálogo.
Lea también: Fitocannabinoides: qué son según la literatura científica
Clasificación de los principios activos cannabis: las tres familias químicas principales
Los principios activos marihuana se agrupan en tres familias químicas fundamentales, definidas por su esqueleto molecular y su ruta biosintética en la planta. La fitoquímica de la cannabis sativa distingue: cannabinoides, moléculas exclusivas de esta especie y de algunas plantas afines; terpenos, hidrocarburos volátiles responsables del perfil aromático; y flavonoides, compuestos polifenólicos comunes a otras especies vegetales pero presentes con distribución específica en cannabis.
Esta tabla resume las tres familias y sus rasgos principales según la caracterización publicada por Andre y colaboradores en 2016:
| Familia | Número aproximado de moléculas | Función biológica documentada | Compuestos representativos |
|---|---|---|---|
| Fitocannabinoides | Más de 150 identificados | Interacción con receptores CB1 y CB2 del sistema endocannabinoide | THC, CBD, CBG, CBN, CBC, THCV |
| Terpenos | Más de 200 identificados | Perfil aromático, defensa de la planta frente a insectos | Mirceno, limoneno, beta-cariofileno, alfa-pineno, linalol |
| Flavonoides | Cerca de 25 identificados | Pigmentación, protección frente a radiación UV | Cannflavina A, cannflavina B, apigenina, kaempferol |
La planta de cannabis sintetiza estos compuestos químicos en estructuras especializadas llamadas tricomas glandulares, presentes en las brácteas y hojas que rodean las flores femeninas. Cada tricoma funciona como una pequeña fábrica química donde las enzimas de la planta convierten precursores comunes (acetato y geranilpirofosfato) en las moléculas finales que se acumulan en las cabezas glandulares. Esta organización explica por qué los principios activos se concentran en las inflorescencias y por qué su análisis cuantitativo se realiza preferentemente sobre el material floral.
Cannabinoides mayores: THC, CBD y la química de los efectos psicoactivos
Los cannabinoides son las moléculas más estudiadas entre los principios activos cannabis y constituyen el rasgo distintivo fitoquímico de la especie. Dentro de esta familia se distinguen los llamados cannabinoides mayores, presentes en concentraciones significativas en las inflorescencias maduras, y los cannabinoides minoritarios, presentes en cantidades traza pero relevantes para el perfil global. Los dos cannabinoides mayores por excelencia son el delta-9 tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), ambos derivados del precursor común CBGA mediante sintasas específicas.
El tetrahidrocannabinol THC es el cannabinoide responsable de los efectos psicoactivos documentados por la farmacología clásica del cannabis. Su mecanismo molecular consiste en la activación parcial agonista de los receptores CB1, predominantemente expresados en el sistema nervioso central. La unión del THC a los receptores cannabinoides CB1 modula la liberación de neurotransmisores como dopamina, GABA y glutamato, modificando la transmisión sináptica en regiones cerebrales como el hipocampo, la corteza prefrontal y el cerebelo. Esta interacción explica los efectos observables sobre la percepción, la memoria a corto plazo y la coordinación motora documentados en estudios farmacológicos.
El trabajo de Andre, Hausman y Guerriero (2016) en Frontiers in Plant Science describe con detalle la ruta biosintética del THC: a partir del CBGA, la enzima THCA sintasa cataliza la formación del ácido tetrahidrocannabinólico, que se descarboxila a THC por acción del calor o de la simple maduración. La concentración de THC en variedades no controladas puede alcanzar el quince o veinte por ciento del peso seco; en el cáñamo industrial inscrito en el catálogo común europeo, regulado por el Reglamento UE 1307/2013, debe permanecer por debajo del 0,2%, un umbral verificado mediante análisis cromatográfico.
El cannabidiol CBD es el segundo cannabinoide mayor por importancia y, a diferencia del THC, no produce efectos psicoactivos. Su clasificación como sustancia sin potencial de abuso fue confirmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe de 2017 del Comité de Expertos en Farmacodependencia. A nivel molecular, el CBD actúa como modulador alostérico negativo de los receptores CB1 e interactúa con dianas no cannabinoideas como los receptores 5-HT1A de serotonina, los canales TRPV1 y los receptores nucleares PPAR-gamma. Esta diversidad de dianas explica por qué el CBD muestra un perfil farmacológico distinto del THC en los modelos preclínicos publicados.


Cannabinoides minoritarios: CBG, CBN, CBC y el universo en expansión
Más allá de los dos cannabinoides mayores, la planta de cannabis sintetiza una galería de cannabinoides minoritarios que la investigación reciente ha empezado a caracterizar con precisión analítica creciente. Estos compuestos químicos aparecen en concentraciones bajas, a menudo inferiores al uno por ciento del peso seco, pero contribuyen al perfil global de los principios activos cannabis y, según los estudios disponibles, podrían modular el patrón de interacción con el sistema endocannabinoide cuando coexisten con los cannabinoides mayores.
A continuación se enumeran los cannabinoides minoritarios más estudiados, con indicación de su origen biosintético y su rasgo distintivo:
- CBG (cannabigerol): el precursor biosintético común. Su forma ácida, el CBGA, es la molécula a partir de la cual se generan THCA, CBDA y CBCA. Por esta razón se le llama “cannabinoide madre”. Es no psicoactivo y su perfil receptor incluye afinidad parcial por CB1 y CB2 y por los receptores TRP y alfa-2 adrenérgicos.
- CBN (cannabinol): producto de la oxidación no enzimática del THC en presencia de oxígeno y luz. Aparece en muestras envejecidas o mal conservadas, donde su concentración aumenta con el tiempo. Es ligeramente psicoactivo, con afinidad parcial por CB1 menor que la del THC.
- CBC (cannabicromeno): deriva del CBGA por acción de la CBCA sintasa. La literatura describe su interacción preferente con el receptor vanilloide TRPV1 y con los receptores CB2, además de un perfil no psicoactivo.
- THCV (tetrahidrocannabivarina): homólogo del THC con cadena lateral acortada (propilo en lugar de pentilo). Estudios farmacológicos lo describen como agonista neutro de CB2 y antagonista parcial de CB1 a dosis bajas, con un perfil de interacción distinto del THC clásico.
- CBDV (cannabidivarina): homólogo del CBD con cadena lateral C3, no psicoactivo, presente en quimiotipos específicos del cáñamo industrial. Se ha estudiado en modelos preclínicos por su afinidad por canales iónicos TRP.
- THCP y CBDP: descubiertos en 2019 por el grupo italiano de Citti y colaboradores en la Universidad de Módena. Presentan una cadena lateral inusualmente larga (heptilo, C7) y son ejemplo de la fitoquímica todavía abierta del cannabis.
La revisión seminal de Ethan Russo publicada en British Journal of Pharmacology (2011) sobre el llamado entourage effect describe cómo la combinación de varios fitocannabinoides entre sí, junto con terpenos y flavonoides de la planta, podría producir patrones de interacción receptor distintos a los observados con cannabinoides aislados. Russo subraya que el patrón thc cbd, junto con los cannabinoides minoritarios y los terpenos volátiles, configura un perfil fitoquímico único de cada quimiotipo. La investigación clínica sobre el papel específico del entourage effect sigue siendo limitada y mayoritariamente preclínica, según el propio autor.
Lea también: Cannabinoides menores: qué son y por qué están revolucionando el mundo del cannabis
Terpenos del cannabis: aroma, química y función ecológica
Los terpenos son la segunda gran familia de principios activos cannabis y constituyen los responsables del perfil aromático característico de cada variedad. La química de los terpenos del cannabis ha identificado más de doscientas moléculas distintas, aunque solamente una decena alcanzan concentraciones suficientes para definir el aroma percibido. Estos hidrocarburos volátiles se sintetizan a partir del precursor común isopentenil pirofosfato (IPP) por acción de las terpeno sintasas, y se acumulan en los mismos tricomas glandulares donde se forman los cannabinoides.
Los terpenos más estudiados en la cannabis sativa son seis. El mirceno es el monoterpeno predominante en muchas variedades y aporta notas herbáceas y a clavo; está también presente en el lúpulo y en el mango. El limoneno proporciona aroma cítrico y se encuentra en concentraciones significativas en ciertos quimiotipos. El alfa-pineno aporta notas de pino y resina, comunes a las coníferas. El linalol ofrece notas florales y se encuentra también en la lavanda. El beta-cariofileno es un sesquiterpeno con perfil amaderado y especiado, único entre los terpenos por su capacidad documentada para interactuar con los receptores CB2 según estudios publicados en revistas como Proceedings of the National Academy of Sciences. El humuleno, finalmente, aporta notas terrosas comunes al lúpulo.
Desde el punto de vista ecológico, los terpenos no son simples sustancias aromáticas. La planta los sintetiza como mecanismo de defensa frente a herbívoros y patógenos, y como atrayente para insectos polinizadores en otras especies vegetales. En el cannabis, dado que la polinización es eólica, los terpenos cumplen sobre todo función defensiva. Su volatilización desde los tricomas crea una nube química alrededor de la planta que disuade el ataque de insectos fitófagos, una estrategia química documentada por la ecología vegetal contemporánea.
Flavonoides en cannabis: cannflavinas y compuestos polifenólicos
Los flavonoides son la tercera familia de principios activos marihuana y, aunque son menos célebres que los cannabinoides y terpenos, contribuyen al perfil fitoquímico global de la planta de cannabis. Se trata de compuestos polifenólicos derivados del metabolismo de la fenilalanina, comunes a numerosas especies vegetales pero presentes con distribución específica en cannabis. La revisión de Andre y colaboradores enumera cerca de veinticinco flavonoides identificados en Cannabis sativa L., agrupados en varias clases químicas.
Las moléculas más distintivas son las cannflavinas, descubiertas en los años ochenta por el grupo de Marilyn Barrett en la Universidad de Londres. La cannflavina A y la cannflavina B son flavonoides exclusivos de la Cannabis sativa y de algunas plantas afines, y han sido objeto de estudios farmacológicos sobre su perfil de interacción con enzimas de la cascada inflamatoria, según publicaciones en revistas como Phytochemistry. Otros flavonoides presentes son la apigenina, el kaempferol, la quercetina y la luteolina, comunes a numerosas frutas y verduras pero presentes en concentraciones específicas en las hojas y flores del cannabis.
Desde el punto de vista funcional, los flavonoides cumplen en la planta tareas de pigmentación (los antocianinos en variedades violáceas), protección frente a la radiación ultravioleta, y modulación de las interacciones con polinizadores y herbívoros. La investigación reciente ha empezado a caracterizar los flavonoides de cannabis como un capítulo independiente de la fitoquímica del género, complementario a los más estudiados cannabinoides y terpenos.


El sistema endocannabinoide y los receptores cannabinoides
Para entender por qué la planta de cannabis produce moléculas capaces de interactuar con tejidos animales, es necesario describir brevemente el sistema endocannabinoide, caracterizado a partir de los años noventa por los trabajos del grupo de Howlett, Devane y Mechoulam. Se trata de una red de señalización molecular presente en mamíferos y otros vertebrados, compuesta por dos receptores acoplados a proteína G (CB1 y CB2), dos ligandos endógenos (anandamida y 2-araquidonoilglicerol) y las enzimas responsables de su síntesis (NAPE-PLD, DAGL) y degradación (FAAH, MAGL).
Los receptores cannabinoides CB1 se localizan predominantemente en el sistema nervioso central, con alta densidad en hipocampo, ganglios basales, cerebelo y corteza cerebral; los receptores CB2 se expresan sobre todo en células del sistema inmune. La interacción de los fitocannabinoides con esta red varía según la molécula: el THC actúa como agonista parcial directo de CB1; el CBD actúa como modulador alostérico negativo y interactúa con dianas no cannabinoideas; el CBG muestra afinidad parcial por ambos receptores y por familias receptoras adicionales. La revisión de Navarro y colaboradores publicada en Frontiers in Pharmacology (2018) sintetiza estos perfiles diferenciales con detalle.
La existencia del sistema endocannabinoide explica desde el punto de vista evolutivo por qué moléculas vegetales puedan tener efectos sobre el organismo animal. La cannabis sativa sintetizó, durante su evolución, fitocannabinoides estructuralmente similares a los ligandos endógenos de los mamíferos, lo que les permite encajar en los receptores cannabinoides como una llave en una cerradura. Es un caso documentado de coincidencia evolutiva entre química vegetal y fisiología animal, frecuente en otras familias farmacológicas (opioides vegetales y receptores opioides, alcaloides solanáceos y receptores muscarínicos).
Estado de la investigación científica sobre los principios activos del cannabis
La investigación científica sobre los principios activos cannabis ha experimentado un crecimiento sostenido en las últimas dos décadas. Una búsqueda bibliográfica en PubMed con el término “cannabinoid” recupera más de treinta mil publicaciones indexadas, de las que cerca de la mitad data del último decenio. Este crecimiento refleja el interés creciente de la comunidad científica, aunque conviene matizar que la mayor parte de la evidencia disponible procede todavía de estudios in vitro y en modelos animales, no de ensayos clínicos consolidados en humanos.
La investigadora Cristina Sánchez López, profesora de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, describe este momento de la investigación sobre cannabinoides como “un campo con un volumen creciente de hipótesis preclínicas y un número todavía limitado de ensayos clínicos rigurosos”. Su grupo, en colaboración con el de Manuel Guzmán en la misma universidad, ha publicado trabajos sobre la interacción de diversos cannabinoides con rutas celulares específicas en revistas como Molecular Pharmacology y Cell Death & Disease. La perspectiva de los investigadores españoles confirma la lectura general: los compuestos químicos de la cannabis sativa son objeto de investigación activa, con hallazgos preclínicos observacionales que esperan validación clínica posterior.
La revisión de Mahmoud ElSohly y colaboradores, publicada en Progress in the Chemistry of Organic Natural Products (2017), aporta un mapa exhaustivo de la fitoquímica del cannabis, con la caracterización estructural de los cannabinoides identificados y sus rutas biosintéticas. ElSohly, director del Marijuana Research Project de la Universidad de Misisipi durante décadas, ha sido una figura central en la química analítica del cannabis y su monografía constituye una referencia consolidada para el estudio de los principios activos. Como subraya el propio autor, la fitoquímica del cannabis sigue ampliándose: nuevas moléculas se identifican cada año mediante técnicas de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución.
Marco regulatorio del cannabis y del cáñamo industrial en España
Desde el punto de vista regulatorio, los principios activos marihuana se sitúan en marcos legales distintos según la molécula y el contexto. El THC figura en la lista de sustancias controladas por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, traspuesta a la legislación española mediante la Ley 17/1967. El cannabidiol y los cannabinoides no psicoactivos no figuran como sustancias controladas en este marco. La sentencia Kanavape del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (2020) confirmó que el CBD extraído de cáñamo industrial no es un estupefaciente y, por tanto, está sujeto al principio de libre circulación de mercancías en el mercado interior europeo.
El cáñamo industrial regulado por el Reglamento UE 1307/2013 procede exclusivamente de variedades inscritas en el catálogo común europeo de especies de plantas agrícolas, con contenido de THC inferior al 0,2% verificado mediante análisis cromatográfico. Los productos del catálogo de Justbob, incluidas las variedades de marihuana CBD, el hachís CBD y el aceite de CBD, derivan estrictamente de este marco regulatorio y se comercializan con fines técnicos, científicos, ornamentales y de colección. El National Institute on Drug Abuse (NIDA) de Estados Unidos, integrado en el NIH, mantiene una sección dedicada a la investigación sobre cannabinoides que sintetiza el estado del conocimiento científico desde una perspectiva institucional.
Historia del descubrimiento: de Mechoulam a la fitoquímica contemporánea
La historia moderna del estudio de los principios activos cannabis comienza en los años sesenta del siglo XX en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Yehiel Gaoni y Raphael Mechoulam publicaron en 1963 la caracterización estructural del cannabidiol y, en 1964, la del delta-9 tetrahidrocannabinol. Estos dos artículos, aparecidos en revistas como Tetrahedron y Journal of the American Chemical Society, sentaron las bases de la química analítica del cannabis y convirtieron al grupo de Jerusalén en referente internacional durante las décadas siguientes.
El propio Mechoulam, activo hasta su fallecimiento en 2023 a los noventa y dos años, contribuyó también al aislamiento del CBG (1964), al descubrimiento de los receptores cannabinoides en colaboración con el grupo de Allyn Howlett (1988-1990), y a la caracterización de los ligandos endógenos del sistema endocannabinoide, anandamida (1992) y 2-araquidonoilglicerol (1995). Su trayectoria ilustra cómo el estudio de los principios activos de la marihuana se ha desplegado en seis décadas de descubrimientos enlazados, desde la química estructural hasta la farmacología molecular y la genómica de la planta.
Un dato curioso del periodo reciente: en 2019, el grupo italiano de Cinzia Citti y Giuseppe Cannazza en la Universidad de Módena identificó dos nuevos cannabinoides, el THCP y el CBDP, con cadena lateral inusualmente larga (heptilo, C7), y publicó el hallazgo en Scientific Reports. Este descubrimiento ilustra que la fitoquímica del cannabis sigue siendo un campo abierto: nuevas moléculas continúan apareciendo a medida que las técnicas analíticas mejoran su sensibilidad. La Cannabis sativa L. es, según la expresión acuñada por Andre y colaboradores en 2016, “la planta de las mil y una moléculas”.
Aclaración sobre los productos Justbob
Los productos comercializados por Justbob, incluidas las variedades de marihuana CBD, el hachís CBD, los extractos de CBD y el aceite de CBD, son derivados del cáñamo industrial (Cannabis sativa L.) cultivado a partir de variedades inscritas en el catálogo común europeo, con contenido de THC inferior al 0,2% verificado mediante análisis cromatográfico. Se comercializan con fines técnicos, científicos, ornamentales y de colección. La venta está reservada a personas mayores de 18 años y los productos no están destinados al consumo humano.
Los productos al CBD no son medicamentos y no pueden diagnosticar, tratar, curar ni prevenir enfermedades. Las descripciones moleculares y las referencias a estudios peer-reviewed incluidas en este artículo se refieren a la investigación básica sobre los principios activos de la planta de cannabis, no a afirmaciones sobre aplicabilidad clínica de los productos del catálogo. Se recomienda consultar siempre a un profesional sanitario antes de tomar decisiones relativas a la salud y no utilizar los textos divulgativos como base para diagnóstico autónomo o modificación de tratamientos médicos en curso.
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Preguntas frecuentes sobre los principios activos de la marihuana
¿Cuáles son los principales principios activos cannabis?
Los principios activos cannabis se agrupan en tres familias químicas: fitocannabinoides (más de ciento cincuenta identificados, entre ellos THC, CBD, CBG, CBN y CBC), terpenos (más de doscientos compuestos volátiles aromáticos como mirceno, limoneno y beta-cariofileno) y flavonoides (cerca de veinticinco moléculas, entre ellas las cannflavinas A y B). La revisión de Andre y colaboradores publicada en Frontiers in Plant Science describe esta clasificación con detalle.
¿Qué diferencia hay entre los efectos del THC y los del CBD?
El THC produce efectos psicoactivos al actuar como agonista parcial directo de los receptores CB1 del sistema nervioso central, modulando la liberación de neurotransmisores y la transmisión sináptica. El CBD no produce efectos psicoactivos y actúa como modulador alostérico negativo de los receptores CB1, además de interactuar con dianas no cannabinoideas como los receptores 5-HT1A, los canales TRPV1 y los receptores PPAR-gamma. La OMS ha clasificado al CBD como sustancia sin potencial de abuso documentado en su informe de 2017.
¿Qué son los terpenos del cannabis y qué función cumplen en la planta?
Los terpenos son hidrocarburos volátiles responsables del perfil aromático característico de cada variedad de cannabis. La planta los sintetiza en los tricomas glandulares como mecanismo de defensa frente a herbívoros y patógenos. Los seis terpenos más estudiados son el mirceno, el limoneno, el alfa-pineno, el linalol, el beta-cariofileno y el humuleno, todos presentes también en otras plantas aromáticas como el lúpulo, los cítricos y la lavanda.
¿En qué fase se encuentra la investigación científica sobre los principios activos de la marihuana?
La investigación sobre cannabinoides ha generado más de treinta mil publicaciones indexadas en PubMed, pero la mayor parte de la evidencia procede de estudios in vitro y en modelos animales. Los ensayos clínicos en humanos son progresivamente más numerosos, especialmente para THC y CBD, mientras que los cannabinoides minoritarios (CBG, CBN, CBC) se encuentran sobre todo en fase preclínica. La comunidad científica considera la fitoquímica del cannabis un campo de investigación activo y en expansión.
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