¿Cuánto produce una planta de cáñamo? Aquí está la respuesta

¿Cuánto produce una planta de cáñamo?

Cada variedad de planta de cáñamo se prepara para producir una cantidad determinada de marihuana por cuestiones genéticas.

Pero mientras algunas tienen un rendimiento excelente (¡hay tipos capaces de llegar hasta los 1.500 gramos por planta!), otras necesitan mucha atención para obtener resultados decentes, mientras que otras inevitablemente no son muy productivas.

En este artículo vemos cuáles son los factores más importantes que garantizan el buen rendimiento de una planta de cannabis, incluyendo la calidad del suelo, el espacio disponible, la iluminación y la variedad.

Hay factores que garantizan un buen rendimiento de la planta de cannabis

¿Cuánto puede producir una planta de cáñamo?

En realidad, no es fácil responder a esta pregunta de manera directa y universal, porque hay muchos factores involucrados.

Con un buen grado de aproximación, digamos que una planta de cannabis puede producir de 0 a 1500 gramos de marihuana.

Pero, como decíamos anteriormente, hay varios factores de los que puede depender la productividad de la planta, como por ejemplo:

  • el tipo (si eliges cultivar cannabis sativa o cannabis indica);
  • la composición del suelo, nutrientes y uso de fertilizantes;
  • las horas de exposición a la luz (al aprovechar el fenómeno de la fotosíntesis, las plantas sin duda lo necesitan; para el cultivo interior de cannabis, se recomiendan las lámparas LED);
  • si optas por cultivar plantas de cannabis autoflorecientes o fotoperiódicas;
  • tanto si optas por el cultivo en interior como en el exterior;
  • por último, pero no menos importante, la productividad de una planta depende de la habilidad de su cultivador.

El objetivo ahora es analizar dos de los factores más importantes, que son la composición del suelo (y por tanto la importancia de los nutrientes) y el cultivo interior/exterior.

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Productividad de las plantas de marihuana: la importancia del suelo y los nutrientes

Digamos enseguida que, para ser cultivada, la planta de marihuana necesita tres macronutrientes

  • nitrógeno,
  • fósforo,
  • potasio,

y diversos micronutrientes, como calcio, hierro, azufre, magnesio, zinc, etc.

La cantidad de estas sustancias se altera según la fase de crecimiento de la planta: es decir, si por ejemplo está en fase vegetativa, necesitará más nitrógeno y potasio que en el momento de la floración.

Aquí entra en juego la habilidad y profesionalidad del cultivador: saber qué necesita la planta en cada etapa es fundamental para su buen rendimiento. La sobrefertilización es un error que hay que evitar como un iceberg: el objetivo es cubrir las necesidades de la planta sin ‘cargarla’ de sustancias que no necesita.

Para no cometer errores, existen en el mercado compuestos especiales con todas las sustancias que tu planta necesita.

Sin embargo, hay que dedicar algunas palabras a las autoflorecientes, porque requieren un tipo de atención diferente: a diferencia de otras especies, necesitan menos nutrientes y prefieren suelos más blandos con mayor circulación de aire.

Las autoflorecientes necesitan menos nutrición y un suelo más blando.

¿Cultivo interior o exterior? Las diferencias para un buen rendimiento de la planta de cannabis

Determinar la productividad de una planta de marihuana no es fácil, y no existen respuestas matemáticamente ciertas. Sin embargo, es posible presentar una estimación teniendo en cuenta algunos parámetros que pueden influir en su rendimiento.

Cultivo interior

Más agua, más mantenimiento.

Tener plantas pequeñas permite a los cultivadores novatos controlarlas más fácilmente. De hecho, cuanto más grandes son, mayor es su necesidad de agua y nutrientes. Digamos que el tamaño ideal ronda el metro de altura.

Sin duda, una planta de gran tamaño puede ocupar un espacio difícilmente manejable en interior: sólo para que su rendimiento sea óptimo, los cultivadores experimentados llevan a cabo el llamado proceso de formación o training.

La cuestión del espacio es una de las razones por las que la productividad de una planta de cannabis de interior se mide en g/m2.

Iluminación y potencia.

No hace falta decir que la iluminación juega un papel fundamental en el crecimiento y buen rendimiento de la planta. Hasta la fecha, las lámparas LED son las más recomendadas por su excelente desempeño. Se pueden usar con bajo voltaje y no se sobrecalientan inmediatamente, lo que los hace preferibles a las luces CFL o HPS.

Según varios cultivadores, se pueden esperar entre 0,5 y 1 g de cannabis con un vatio de luz.

El tamaño de los vasos.

El cultivo de plantas en contenedores lo suficientemente grandes puede contribuir a una buena rentabilidad de la planta, ya que estimula su crecimiento. Por eso, en lugar de trasegar la planta cada vez que ha alcanzado un tamaño que requiere una maceta más grande, es mejor cortar la cabeza del toro y elegir una que permita que las raíces se expandan con confianza.

Como indicación, si tu planta mide unos 90 cm, puedes optar por una maceta de 11 litros.

La disponibilidad de espacio.

Si tienes mucho espacio disponible, puedes decidir hacer dos cosas: tener más plantas o decidir seguir cultivando las que tienes. Si están bien alimentados y regados, pueden crecer hasta un tamaño considerable, por lo que necesitarán mucho espacio para un buen rendimiento.

Por último, asegúrate de que la temperatura y la iluminación sean satisfactorias para cada ejemplar: ¡seguro que no querrás que uno de ellos permanezca en la penumbra y deje de producir inflorescencias!

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Cultivo al aire libre

A diferencia de la situación anterior en la que hablábamos del cultivo de interior, cuando se trata de un cultivo de exterior el escenario es bastante diferente: las plantas seguro que tendrán más espacio y luz y por tanto un mayor nivel de rendimiento (en condiciones óptimas).

Precisamente porque no hay problemas de espacio, es recomendable utilizar macetas de al menos 25 litros: de esta forma, las plantas podrán crecer libremente y alcanzar tamaños considerables.

Evidentemente, el tamaño del recipiente no es síntoma de bueno o malo provecho, pues lo más importante es la luz y el aporte de los nutrientes adecuados. Como se mencionó anteriormente, una maceta grande estimula el crecimiento de las plantas y promueve el libre desarrollo de las raíces.

Llegados a este punto, conviene hacer una consideración respecto al tipo de planta que elijas cultivar. Las plantas autoflorecientes suelen crecer más rápido que las plantas fotoperiódicas: en concreto, las primeras tardan dos tercios de tiempo en madurar en comparación con las segundas.

Además, mientras que las fotoperiódicas florecen en verano y ofrecen solo una cosecha, ¡las autos pueden ofrecer hasta tres seguidas!

Sin embargo, estas últimas tienen un grado de rendimiento más o menos igual tanto en interior como en exterior, mientras que las fotoperiódicas tienden a ser más productivas cuando se cultivan en exterior.

Conclusiones

En este artículo hemos visto que la productividad de una planta de cannabis no es un hecho objetivo y cierto, sino que intervienen varios elementos.

En resumen, son importantes: el tipo de planta elegida, la constitución del suelo, el aporte de nutrientes, la cantidad de agua, la iluminación, la disponibilidad de espacio (por lo tanto cultivo interior/exterior) y la habilidad del cultivador..

Cultivar cannabis legalmente, en países donde está permitido por ley, es una práctica delicada y compleja que requiere mucho conocimiento y experiencia que, combinado con los productos adecuados, puede conducir a excelentes rendimientos.